Plastiquillos de tranchete: febrero 2007

martes, 27 de febrero de 2007

El que no vaya a dormir aki ¡Fuera de mi casa!

Si el cuarto piso de la calle Mesoneros Romanos nº10 es un hostal, el tercero es un centro de acogida. Desde su tardío estreno allá por ¿noviembre? esta humilde morada se ha convertido en refugio de seres de toda calaña y condición. Esplinter (que es una rata que no me quiere poner la foto en el blog), Leonardo, Donatello, Michellangelo y un servidor, hemos recibido innumerables visitas. Valencianos, andazules, vascos con c, euskaldunes exiliados en busca de nación, aragoneses, catalanes, algún que otro repatriado... Todo ellos han convertido nuestro salón en lo más parecido al hemiciclo de la ONU. Esto es: un sitio en el que hay mucha gente, se discuten cuestiones de los mas irrelevantes, todo el mundo dice/cree tener la solución/razón y, sobre todo, nadie saca nada en claro. Diferencia entre los altares de la socipolítica planetaria y nuestro hogar: la higiene y el hedor. Otra diferencia: dependiendo de como haya ido el fin de semana, sobre las 10 de la mañana aparece una tortuga con muy malas pulgas y una cinta roja que repite algo que ya se está convirtiendo en un clasico: El que no vaya a dormir aquí ¡Fuera de mi casa! Pero ese es otro tema...

Lo que me lleva hoy a zambullirme en el ciberespacio es que, en todo este tiempo, nadie ha conseguido proclamarse como el sexto habitante. Ese ser que pasa más tiempo en casa que los propios arrendadores. Un muchach@ que conoce a la perfección cada recoveco de la casa, cómo funcionan los electrodomésticos, cómo arreglar la cisterna del WC, porque no cierra la puerta del frigorífico o en que rincón de la casa se encuentran los papelillos de seguridad (Tanto los de los cigarritos de la risa como los de culo, se entiende). Candidatos no han faltado, pero ninguno termina de convertirse en el sexto hombre u hombra. He aquí una lista con los aspirantes que un día estuvieron cerca de ponerse el seis a la espalda y que por una razón u otra no lo consiguieron.

Bokas con k: Amigo de sus amigos y babysiter nocturno. Empezó fuerte. El chico se lo curraba. Estaba a las duras y a las maduras siempre dispuesto a dejarse acariciar su peluno, siempre dispuesto a abrazar. Le ha faltado regularidad. Ha combinado grandes actuaciones con largas ausencias. Dicen las malas lenguas que la ética nos separó. Otros acusan a inoportunos brotes de enfermedades terminales que le visitaban justo en el momento menos indicado. Aún pude quedarse con el trono. Gora Miranda Askatuta!!!

Ander the thunder: Regular como pocos. En cualquier momento de tranquilidad, de paz, cuando todo el mundo se ha ido, cuando no se espera a nadie... Zas! Ahí está él con su chaqueta un par de tallas más pequeñas de la que le corresponde y sus tres (o cuatro) ipods en busca de algún auricular. El problema no es él, el problema somos nosotros. La razón que hace imposible que este ser, cuya llegada siempre vaticina tormenta, es simple y llana: No somos americanos. A alguno le gustaría (No es mi caso) pero no lo somos. Él siempre preferirá las barras y las estrellas.

Romaaaaaaaaaaaaaññññññññña: El que más lo ha buscado. Desde que llegó tuvo claro que era para quedarse. Romaña no hace las cosas a medias. Si te viene a visitar un fin de semana, pre-pa-ra-te porque lo normal es que se pire el miércoles para estar el siguiente viernes (en ocasiones llegó a ser el mismo jueves) llamando a tu puerta. No hay entrevista de trabajo que se le resista. Al final lo ha conseguido. Ahora se pasea encorbatado por la gran ciudad. El Romo pierde un contertulio de lujo. Nosotros ganamos un firme candidato. El que tenga coraje que le lleve la contraria.

Ague, la chica que fascina: Uuuummmmmmmm!!! Rrrrrrrargggg!!! Hoooooooooow!!!
Qué decir de esta mujer de labios perfilados y coreografías irrepetibles. Nuestra musa por excelencia. Nuestra inspiración. Tiene alas y sabe usarlas. Pequeños, si esta mujer se cruza en su camino, háganme caso, prepárense por que no la olvidaran. Si tienen una cámara de fotos y ella la detecta, vayan comprando otra batería. Eso sí, serán testigos directos de la per-so-ni-fi-ca-ción de la fotogenia. Quizás es demasiado para nosotros, el sexto puesto se le queda pequeño. Ella ha nacido para reinar (sobre todo por las noches).

Carrillo el bello: La chica de la casa. El punto femenino que todo hogar necesita. Es uno de los dos seres más preciosos que han pasado por Mesoneros (el otro se fue a hacer las italias y vaya si las está haciendo). Una noche no puede ser una noche si en ella esta divinidad griega no agarra una guitarra y toca alguna canción que hable sobre él, su belleza y sus conquistas. Problemón: Las tortugas y la rata que no tenemos con quien aparearnos no podemos otorgarle la condición de habitante porque co-rre-mos serio riesgo de no comernos una rosca en lo que nos queda de existencia. Es mero instinto de supervivencia.

El trono sigue vacante. Sólo en sus manos reside la posibilidad de convertirse en el sexto mesonero.

lunes, 26 de febrero de 2007

ojito conmigo que he ido a un colegio del opus.

Como todas las mañanas me he despertado a las 10:20, tarde.
Como todas las mañanas me hadado pereza ducharme, me he enfundado unos pantalones y he salido a la calle.
Como todas las mañanas me he dirigido al metro, estación callao.
No como todas las mañanas, he comprado un billete de metro y he accedido a las instalaciones subterraneas.

Una vez abajo, una insoportable mujer acompañada de un agente de seguridad se han acercado hasta mí y me han pedido billete. Sin ninguna objeción he sacado mi billete del bolsillo y haciendo gala de una increíble educación (ojito conmigo que he ido a ún colegio del opus) se lo he facilitado a la mujer en cuestión. Tras examiralo, cuál ha sido mi sorpresa cuando me dicen q la hora hora que me aparece en el billete no corresponde a la que debería aparecer en ese momento? Pues bueno no pasa nada, les digo que habrá sido un error de la máquina y que yo no tengo la culpa de eso. Como podéis observar de nuevo pongo de manifesto mi exquisito talante para con los demás fruto de mi celestial proceso de aprendizaje infantil.

10:30 La muy hija de puta me dice que le da igual, que tendré que pagar una sanción económica. 10:32 Por supuesto le digo que no flipe ni media, que yo he comprado mi billete y que no es mi puto problema. El segurata me acusa de mentiroso y se me empieza a poner agresivo.
10:33 le llamo pringao.
10:33 le llamo incompetente
10:33 le llamo hijo de puta.
10:33 Me dice que va a llamar a la policía.
10:33 No le llamo nada más.

10:34 seguimos discutiendo, digo que no pienso pagar ni un puto duro y que me da igual lo que me digan. Finalmente el segurata llama a la policía. me pongo como una moto y comienzo a agredir verbalmente a la revisora, al segurata, al metro de madrid y al alcalde si es necesario. Me indigno hasta límites insospechados pero, qué puede hacer una tortuga como yo en un sitio como éste? no tengo ningún tipo de prueba, es mi palabra contara la de una maldita máquina traicionera.
10:40 Me marcho jurando en hebreo y con una multa de 20 pavos en el bolsillo. La gente me mira como si fuera terrorista, un demente o negro.
Malditos cabrones!! Esta me la pagan. Todavía no se cómo ni cuando, pero me voy a encargar de que el metro de madrí me devuelva de alguna forma mis 20 euros ya sea manifertándome, robando o esposándome en pelotas a la maquina espendedora de billetes. Exijo recuperar mi dinero o que me haga una mamada la revisora. Me dá igual! Lo único que tengo claro es que no pienso dejar que se salgan con la suya. ostiaputamecagoendios.

Supongo que no soy una persona en la que cala profundamente el aprendizaje.

"Yo quiero ser una tortuga"


De hecho, casi lo soy. Más que ellos, seguro. Tenía un cubo coño, aún lo tengo, azul y como de basura. Pues dentro se guardan Leonardo, Donnatelo y Raphael (la que falta no, que nunca me gustó su garbo); y no una de cada, sino varias. Tenía incluso, vuelvo a aclarar que tengo, una con caparazón aquejado de gigantismo pues bajo la concha guardaba lo necesario para convertirse en tortuga a secas. Aquel bicho te permitía comenzar el juego como reptil y ante tus ojos tornarse erecta, ninja, mutante y adolescente. Por eso me jode ser una puta rata. ¿Cuándo se ha llegado a esta decisión? ¿Es que soy el tonto del piso?

Analicémoslo. Vale, las manos de M tienen calificación de armas blancas ante la ley. Bueno, pero se acabó. Ya, T ha sido criado cerca de Gringots y demás derivaciones genéticas surgidas de la ría; pero su relación con el fenómeno mutante se queda ahí. Más razón tiene A, eso sí. Su cuarto sigue demostrando, y seguirá haciéndolo, que A tiene 16 años. Pero bueno, estamos siendo científicos, y la clasificación más acertada me parece la de abuelescente (él la acuñó, el se la jama). Yo soy la tortuga perfecta. Puedo, o podía hasta hace poco, soltar un kiai que se caga la perra, aún lo hago mientras duermo. Soy peligroso, lo que pasa es que llegado a cierto nivel uno no debe usar sus armas a la ligera. ¿Adolescente? Por favor, si lloro con los anuncios de la ONCE: ¿qué otra cosa muestra de forma más clara un desajuste hormonal? Y bueno, lo último. Bueno. Nací sin cadera, coño. Y medio ciego, joder. Y miradme ahora, no he mejorado. Y sin embargo, soy una puta rata. En serio, a dónde vamos a ir a parar. Pues a M encarnando a Leonardo; A como la innombrable que nunca me gustó; y, lo que es peor, T como Donnatelo. ¿Pero qué coño es esto? Pero si yo soy Donnatelo, igual que soy un estegosaurio, un ewok o Robert Wyatt. Por favor, de toda la vida. T, ¿a quién quieres engañar? Yo he inventado cosas, ¡yo!

Pero claro, hay casos especiales. Observemos a C. Vale, lo acepto. Él es Raphael, sin duda. Y también es cierto, no reúne ninguna característica de las anteriores. Pero es que lo ves, lo escuchas, lo hueles… Y es Raphael. Sin embargo es un caso aparte. Él nació para llevar una cinta roja. Yo no para tener bigote. Yo tengo barba, densa y prieta joder. Bueno, vale, la rata de los huevos tiene un color de pelo similar: así, un poco indefinido (en Suramérica me han llamado rubio, en el norte de España marrón guarro, y en Sevilla el otro día un gay de 55 años me preguntó cuando me iba a decidir por un color de barba: rojo, joder, ¡rojo!). Y vale, también cuido de los pobres individuos con los que cohabito, y soy lo más parecido a una madre que les ve en calzoncillos cada mañana. Pero eso no tiene nada que ver. Me da igual.

Yo quiero ser una tortuga. No una puta rata. Si ellos tienen caparazón, por qué yo no. ¿Qué derecho tienen? Al carajo. Si conozco a alguien que se parezca a una tortuga no son ellos sino el bueno de Bokas. Joder.

Paté de Murciélago


Seis personas. Camastros, dos. Ocho metros cúbicos de aire (5% oxígeno, 20% infección bucal, 30% resude sexual, 40% sida). Humedad relativa, mucha, pero no está claro porque es relativa. Contaminación acústica superior a lo permitido por el Ministerio de Medio Ambiente (10% respiración acelerada producto del consumo indiscrimanado de malas sustancias, 85% ronquidos de toda índole, 5% tarareo tonto). Superficie total, 15 metros cuadrados dentro del habitáculo. Situación geográfica: 20 grados centígrados por encima del meridiano 3 a la altura, más o menos, de Murcia. Calle Mesoneros Romanos número 10. Piso tercero derecha. Hora: temprana. Temperatura en el interior del habitáculo: mucha. Bocas secas. Menú, de primero Paté de Murciélago. De segundo, Escalope de Antílope. Delicioso todo. A mi derecha un valenciano: -¿Cómo va? - Bien, por aquí... A mi izquierda un catalán: - Anfets, Anfest... 'A' mientras reparte microbios entre rrrrrrrr y rrrrrrr. 'P', apelado por tan familiar bramido, contesta tras el tabique. Y entre rrrrrrrrrs y rrrrrrrrrs la puerta se abre. La puerta se cierra. Se abre. Se cierra. El aire se acaba. La manta chorrea. Pesa. Huele. El camarero entra de nuevo. De primero, Paté de Murciélago. De segundo, Escalope de Antílope. El postre va aparte.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Pues lo haces tú mañana

Y después de tres horas de trabajo sin fruto te peleas con Kapo.
Anda, no te enfades.
Los ordenadores me ponen nervioso.

Qué mariconada de post.